Después de los pagarés y las campañas, llegó la factura: Tehuacán paga los errores del pasado y rescata su sistema de agua

Redacción 
Tony Soprano

 

Después de los pagarés imposibles…
Después de las omisiones de pago…

Después de los discursos y las campañas disfrazadas…


Llegó la realidad.

Los números.

Fríos. Duros. Innegables.

Casi 70 millones de pesos en deudas acumuladas entre malas decisiones, omisiones administrativas y ocurrencias políticas.

Una cifra que no se evapora.

Que no se esconde.

Y que hoy le toca pagar a los ciudadanos.

 

El actual gobierno de Barroso recibió un organismo al borde del colapso:

Deudas con CFE

• Adeudos con Conagua

• Proveedores pendientes

• Riesgo operativo

• Amenaza latente de privatización por negligencia financiera de administraciones pasadas.

 

Porque cuando un sistema público no puede sostenerse, siempre aparece la palabra que nadie quiere escuchar: privatizar.

Y Tehuacán estuvo peligrosamente cerca.

 

Por eso la nueva administración optó por medidas impopulares, pero necesarias:

✔️ abonos constantes a la deuda

✔️ disciplina financiera

✔️ reorganización del gasto

✔️ meta de liquidar al menos 50% del pasivo en 2026

 

No hay magia.

Sólo contabilidad.

Hoy el organismo comienza lentamente a respirar.

No por promesas.

Sino por pagos.

Paradójicamente, el capítulo más responsable de esta historia no tiene discursos espectaculares ni tarjetas milagrosas como con Barbosa Puertos

Tiene transferencias bancarias.

 

Porque mientras unos firmaron pagarés como si fueran autógrafos y otros confundieron el agua con propaganda, ahora toca reconstruir lo básico:

que el sistema funcione.

Que el agua llegue.

 

Y que el OOSAPAT deje de ser novela política… para volver a ser servicio público.